Jenofonte, nacido en Atenas en el año 430 a. C. no sólo fue un escritor e historiador
griego, sino, además, un hombre de acción que se hizo presente en las batallas
que después habría de relatar y en las que incluyó, además de datos históricos,
el reflejo de sus experiencias personales. Jenofonte fue, además, discípulo de
Sócrates y, junto con Tucídides, es considerado el representante del estilo
ático.
La
obra de Jenofonte se puede dividir
en tres categorías por su contenido:
1.
Obras
históricas: las Helénicas, la Anábasis, de la cual hablaré más
adelante y el Agesilao.
2.
Obras
socráticas, que como ya he mencionado, al ser discípulo de Sócrates, fue éste
una influencia para él: Memorables,
el Banquete y la Apología de Sócrates.
3.
Obras
didácticas: la Ciropedia, Hierón, el Estado de los lacedemonios, los Ingresos,
El Hipáquico, Sobre la Equitación, el
Cinegético, el Económico, entre otras.
Como observación, destaca en su
contenido cierta hostilidad hacia el sistema democrático Ateniense y se muestra
a favor de uno más autoritario, como el espartano, pueblo con el que se sintió
agradecido, razón por la cual escribió Estado de los lacedemonios, en donde
alaba la educación y la constitución espartana.
En
el año 401 a. C Jenofonte, siendo invitado por su amigo Próxeno, decide unirse
a Ciro en la batalla contra el hermano de éste, Artajerjes, no sin antes
consultarlo con su maestro Sócrates, quien le recomienda pedir ayuda del
oráculo. Así es como Jenofonte es partícipe de la Expedición de los diez mil,
hazaña relatada en su obra Anábasis.
En la Anábasis, Jenofonte cuenta que al
morir Darío, padre de Ciro y Artajerjes, este último es proclamado rey y debido
a injurias de Tisafernes, un ex amigo de Ciro, (le hace creer al rey que su
hermano conspira contra él), Artajerjes destierra a Ciro, éste, al sentirse
herido, concluye que la manera de solucionar esta discordia es quitando a su
hermano del poder a través de las armas para poder ser nombrado rey en su
lugar. Ciro, quien fuera hombre valeroso, de honor y apreciado por todos, muere
en batalla, no sin antes haber reunido a un numeroso ejército comandado por
Clearco, quien poco después es traicionado y asesinado tras la muerte de Ciro.
Jenofonte hace énfasis del valor humano de estos dos personajes: Ciro y
Clearco, es por eso que les dedica a cada uno el primer y segundo libro,
respectivamente, en dónde describe sus personalidades y sus aportaciones tanto
a la comunidad en la que se desarrollaron, como al ejército del que formaron
parte. El resto de los 5 libros, de los 7 que conforman la obra, narran las
aventuras y desventuras por las que tuvieron que pasar los griegos en el
retorno a casa, tras la muerte de Ciro, es decir, tras la derrota, aunque
Jenofonte, sin embargo, no admite en ningún momento que hayan perdido la guerra,
pero tampoco afirma que la hayan ganado.
En la cuestión de
la estructura de esta obra se puede mencionar los siguientes aspectos:
1.
Está
narrada en tercera persona, es decir, Jenofonte, aún siendo partícipe y miembro
fundamental de la Expedición de los diez mil, se incluye en la narración como
un personaje más, es entonce un “Él”, en lugar de un “Yo”.
2.
Está
en prosa y cuenta, además, una historia bélica cuya narración es descriptiva,
técnica y objetiva. Está dividida en siete libros y cada libro, en capítulos
cortos, la colección de todos estos es similar a la de un texto tipo crónica.
3.
Los
personajes, es son más humanos que en otros géneros literarios y los Dioses son
divinidades, ya no son quienes realizan la acción. Los personajes, es decir,
los seres humanos, son los responsables tanto de sus acciones (debido a sus
respectivas personalidades), como de sus consecuencias y los Dioses sólo son
partícipes al momento de responder dudas de sus creyentes a través de lo que
estos toman como señales.
4.
Jenofonte
aporta información sobre la cultura a la que perteneció y el territorio por el
cual transitó, es por esto que es considerado historiador, gracias a que en
textos como este, la Anábasis, es posible encontrar no sólo una trama, sino
también datos pertenecientes al contexto social, pero con una extremada
exactitud.
La Anábasis nos ha de relatar la
realidad de un ejército que, a pesar de no haber logrado su cometido, es
engrandecido gracias a sus acciones como combatientes y como seres humanos, es
entonces un documento con una prueba ferviente de la calidad humana que
existió.

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