jueves, 3 de diciembre de 2015

Edipo en el Psicoanálisis

Aristóteles señalaba que los sentimientos que son actuados en una tragedia poseen un poder superior al de una narración, ya que las emociones profundas actuadas y movilizadas en la obra son producidas también en los espectadores, facilitando en éstos una “purificación” de esos estados proceso nombrado Catarsis.
    El concepto de Catarsis rebasó la frontera de la literatura Griega. Donde ha sido retomado en la práctica psicoanálista y psicológica en general como esa descarga emocional, al igual que en la tragedia, de purificación, es el método de cura a través habla (talking cure) Propuesta por Sigmund Freud.
    Sin embargo, no solamente se han retomado conceptos únicos, también las mismas Tragedias sirven para ejemplificar y explicar  los trastornos como es el caso de Edipo, tragedia escrita por Sófocles. Freud se inspira en dicha tragedia para explicar lo que había observado como parte del desarrollo de los niños y que nombró como Complejo de Edipo. Lo define como el deseo inconsciente de mantener una relación sexual (incestuosa) con el progenitor del sexo opuesto y de eliminar al padre del mismo sexo. No significa esto que el niño quiera matar a su padre para quedarse con su madre, sino que de forma inconsciente el niño estará constantemente luchando por llamar la atención de su madre, incluso ser el centro de atención desarrollando con ello rivalidad y sentimientos encontrados de amor y desprecio por su padre; es decir ama a su padre, pero no quiere compartir el amor materno con nadie. Este complejo es explicado en su teoría sobre el desarrollo psicosexual situado en la etapa fálica, entre los tres y seis años de edad. En la generalidad de los casos, el niño trata, en su deseo de superarlo, de parecerse a su rival (su padre). Acaba entonces por identificarse con él, en una especie de solidaria convivencia, en la que el padre se vuelve un modelo para el niño. Lo mismo ocurre, aunque no de manera simétrica, entre la niña y su madre.
     Pero, no fue Freud quien lo descubrió, sino quien lo estudió y encontró en algo fascinante de la vida diaria aspectos fundamentales de la conducta humana, y es muy pretencioso pero necesario que afirme lo siguiente, lo único que se encuentra del complejo de Edipo en Edipo Rey, Sófocles lo menciona  adecuada e inequivocamente en las líneas de Yocasta. 
"...muchos son los mortales que antes se unieron también a su madre en sueños."
    ¿Qué encontró Freud en Edipo para nombrar dicho complejo? Tal vez encontró el reflejo de sí mismo, ya que Edipo se alejó de Corinto para proteger a sus padres, su papel fue cumplir con su destino, libre de culpas conscientes e inconscientes, fue la verdad quien lo llevó a su fin. Mientras que Freud se halló con sus propios fantasmas mediante la obra, fue un hombre que recorrió su propio camino hasta el grado de modificar su nombre.
      En conclusión, muchas han sido las épocas y las tragedias que retratan la vida de los seres humanos y que, ademas de aliviar, comparten su dolor y las características más humanas que prevalecen en la historia a través de sus líneas y cada quien encontrará su propia historia en más de una, como en el caso de Freud. O en palabras del psiquiatra Argentino, Rafael Paz, “aliviarse de los padecimientos compartiéndolos con otro constituye una experiencia humana que atraviesa tiempos y culturas”
 

Esparta, la ciudad de los guerreros


La ciudad estado de Esparta, o Lacedemonia,  fue la capital de Laconia y una de las polis griegas más importantes, al igual que Atenas y Tebas. Gracias a la disciplina militar por la cual se regían, los espartanos fueron quienes lideraron a los aliados griegos durante las Guerras Médicas y fue rival de Atenas en la Guerra del Peloponeso (de la que se hace mención en la Anábasis, de Jenofonte).
Esparta fue una ciudad única debido a sus sistema social ya que estaban centrados, como se mencionó antes, en la formación y excelencia militar. Sus habitantes estaban clasificados según los siguientes estatus:
-      -Hormoioi, quienes gozaban de todos los derechos (también denominados espartiatas). Tenían descendencia con el pueblo indoeuropeo de los dorios.
-       -Motaz, quienes eran nacidos fuera de la ciudad pero habían sido criados como espartanos.
-       -Periecos, quienes eran personas libres que gozaban de ciertos derechos , excepto de los políticos.
-       -Ilotas, quienes eran los siervos.
Falange Espartana

Como dato adicional cabe denotar que las mujeres de Esparta fueron quienes gozaron de más derechos e igualdades con los hombres que en ningún otro lugar de la antigüedad clásica.

Sobre sus costumbres podemos decir que Esparta fue el pueblo más sencillo de toda Grecias: sus casas eran de madera, sin adornos ni comodidades, sus vestidos eran modestos, además se les tenía prohíbido utilizar ungüentos o perfumes, ellos mismos eran reservados y prácticamente, sus vidas estaban sometidas a reglas fijas imposibles de romper, ya que si se hiciere, serían considerados deshonrosos.

Las Hetairas: Mujeres libres e influyentes de la Grecia clásica

Más que un tema controvertido, este es uno de opiniones. Los hay quienes piensan que las hetairas, cortesanas que servían de compañeras a los hombres de la antigua Grecia, eran poco más que eso; otros sugieren que sus funciones, influencia y educación las sitúan en uno o varios niveles por encima de las prostitutas, y que el hecho de que entre sus actividades estuviese el confortar sexualmente a sus clientes, debe ser considerado sólo como la prestación de un servicio profesional. Valor añadido, como diríamos ahora. Pero también estamos los que creemos que hay un punto intermedio que incluye ambas opciones, esto es, que las hetairas eran prostitutas, pero que además cumplimentaban sus ofrecimientos con mucho más que noches de pasión desenfrenada.

Cabe recordar que los valores morales de la actualidad difieren mucho de los de nuestros antepasados, y por ello no es justificable juzgarlos desde nuestra palestra. Las costumbres sexuales de los griegos antiguos eran, como poco, mucho más liberales que las nuestras. La homosexualidad no era sólo permitida, sino incluso celebrada y la prostitución no tenía el estigma que nuestra sociedad actual le impone, al menos en la superficie, pues no podemos ignorar que no estaba permitido a los ciudadanos atenienses entrar en el negocio del sexo. Sus profesionales, tanto hombres como mujeres, debían ser esclavos o metics, habitantes de la ciudad nacidos fuera y con ciertos derechos.

En Atenas había una clara distinción entre las pornai, las prostitutas comunes y corrientes, por llamarlas de una manera, y las hetairas. Estas últimas, por lo general, eran mujeres educadas, capaces de recitar poemas, bailar, cantar y tocar instrumentos, lo que resalta su papel como animadoras. Al contrario que las esposas e hijas de los ciudadanos atenienses que debían permanecer en el hogar, recluidas y silenciadas, las hetairas participaban no sólo en lossymposium, las juergas griegas favoritas de los hombres, sino que se les permitía dar su opinión política o filosófica. La separación se extendía al ámbito de la economía, dado que las hetairas podían ser propietarias y embarcarse en transacciones comerciales (también pagaban impuestos), lo cual estaba prohibido a las esposas de aquellos hombres a los que servían. Demóstenes deja muy claro el estatus de cada uno de los títulos dados a la mujer: “Tenemos hetaeras para el placer; pallakae para las necesidades diarias de nuestro cuerpo, pero gynaekes (esposas) para que nos den hijos legítimos y sean las guardianas fieles de nuestros hogares.”

Aspasia y Sócrates
Algunas hetairas alcanzaron gran poder como parejas, no casadas, de hombres influyentes, como Aspasia, la compañera de Pericles, tan celebrada por su sabiduría que el mismo Sócrates en ocasiones era su invitado. Diogenes Laertius narra en su biografía de Platón que este estuvo tan enamorado en su juventud de la hetaira Archeanassa, que incluso le dedicó un epigrama. Y no podemos olvidarnos de la bella Thaïs, la hetaira compañera de Ptolomeo, uno de los generales dAlejandro Magno, que le acompañó en todas sus campañas y se dice que fue la principal instigadora del incendio de Persépolis. Eso sí, aún las hetairas cargaban con cierta discriminación, al no estarles permitido casarse con un ciudadano.

Caroline Alexander: “Homero describe la guerra de forma sincera y precisa”

El libro de Caroline Alexander (Florida, 1956) es un profundo estudio de la Ilíada pero, sobre todo, de lo que esta epopeya nos enseña sobre cualquier guerra. Ha colaborado como periodista con numerosos medios, como The New Yorker o National Geographic y es autora de una recreación del desastroso viaje de Ernest Schackleton a la Antártida, Atrapados en el hielo. La guerra que mató a Aquiles. La verdadera historia de la ‘Ilíada’ nos sumerge en un mundo salvaje y violento, en el que no hay gloria en morir en combate. Pero, sobre todo, demuestra hasta qué punto Homero está cerca de nosotros.
PREGUNTA. En su libro asegura que Homero es nuestro contemporáneo porque trata asuntos tan cercanos como la rebelión ante un dirigente incompetente o la crueldad de la guerra. ¿Por eso seguimos leyéndolo?
RESPUESTA. Creo que la razón por la que leemos la Ilíada generación tras generación, y el motivo por el que esta historia está tan viva para nosotros tantos siglos después, es porque describe la guerra de una forma sincera y precisa. No es una evocación sentimental o poética de la guerra, sino una caracterización de la guerra tomada de la historia y la experiencia. Los hechos básicos de una guerra, sin importar el tiempo y el lugar, no han cambiado; por eso nos importan todavía los personajes de Homero, sus palabras, sus destinos y sus historias. Homero es un gran poeta no porque utilice un lenguaje poético, sino porque describe de forma certera y auténtica la experiencia de la guerra. Y nos reconocemos en ella.
P. Homero nos muestra que no hay nada peor para un ejército que un sueño de victoria, que creerse invencible. ¿Sigue siendo así?
R. En el canto segundo de la Ilíada, Zeus baraja todas las posibilidades para destruir al ejército griego. Podría enviar una plaga, golpearle con rayos, pero la mejor forma es enviar a su comandante en jefe un sueño ilusorio de victoria. Creo que es imposible leer esa escena sin pensar en el presidente estadounidense George W. Bush y su sueño de victoria de invadir Irak. Creo que las ilusiones de los dirigentes en tiempos de conflicto representan un hecho indeleble de las guerras.
P. Usted escribe que Homero se empeña en mostrar que no hay nada glorioso en las muertes en las guerras y que trata de identificar a cada víctima del combate. ¿Es la Ilíada un libro contra la guerra?
R. Creo que la Ilíada nos muestra que un guerrero puede alcanzar la gloria falleciendo en un conflicto, pero también deja muy claro que la gloria no compensa la pérdida de una vida. Homero refleja la muerte de cada uno de los participantes en la batalla como algo terrible, triste, trágico. De tal forma que guerreros desconocidos, cuyos nombres sabemos pero no mucho más, los héroes que ganan y los héroes que pierden, todos sufren a causa de la guerra. Como civiles, una de las escenas más famosas y más bellas de la Ilíada es cuando Héctor se despide de Andrómaca y de su hijo pequeño. Es cuando Homero nos muestra que la guerra afecta a cada vida que toca. No creo que podamos decir que la Ilíada sea pro o antiguerra, creo que la épica es mucho más sutil: Homero considera que la guerra forma parte de la vida humana de la misma forma que la muerte. Nunca desaparecerá y eso es lo que esta triste historia nos muestra.
P. ¿Sabemos algo con seguridad sobre el autor y la historia de la composición de la Ilíada y la Odisea?
R. No podemos dar nada por seguro. Tenemos buenas razones, basándonos en la lingüística, para estimar que fue un poeta que trabajó en torno al 700/730 [antes de Cristo] en una región que es hoy el oeste de Turquía. El hecho de que un poeta ciego cante la guerra de Troya en la Odisea ha llevado a muchos a pensar, desde la Antigüedad, que puede tratarse de algún tipo de autorretrato.
P. ¿Cuál es su personaje favorito de Homero? ¿Y su escena favorita?
R. Me resultar muy difícil señalar un personaje favorito. Me gusta mucho la caracterización de Sarpedón, que no es un personaje principal como Aquiles o Héctor, pero está magníficamente retratado. Dependiendo del momento, elegiría a cualquier personaje ¡menos a Agamenón! En cambio, mi escena favorita es el momento de la embajada en el canto noveno, cuando los griegos visitan a Aquiles para rogarle que regrese a la batalla y le ofrecen presentes muy valiosos. Les deja de piedra cuando les dice que su vida es mucho más valiosa que cualquier regalo. Ese es el mensaje central de la Ilíada y es especialmente significativo que sea un gran guerrero el que lo transmite.

P. Al final de su libro asegura que la Ilíada es un poema sobre la guerra, que concluye que no hay ninguna recompensa para el héroe que muere en el campo de batalla. Sin embargo, parece que la humanidad no ha entendido todavía ese mensaje.
R. Un soldado moderno puede leer la Ilíada y descubrir, punto por punto, una descripción de su propia experiencia. Creo que su grandeza está en que demuestra que la tragedia de cualquier guerra —la ineptitud de los mandos, la pérdida de vidas, el dolor— nunca cambia. G. A.


miércoles, 2 de diciembre de 2015

Ovidio y el arte de amar

Educado en las artes de la política, estudió en Roma y completó su formación en diversas ciudades del mundo griego, pero pronto abandonó la política para dedicarse por entero a la poesía, convertido en un hombre adinerado tras heredar la hacienda de su padre.
    Tuvo numerosas amantes, y se casó tres veces (con dos divorcios), y algunas de sus peripecias amorosas aportaron el material poético para sus Amores, una serie de poemas que narran los incidentes de sus relaciones con Corina, personaje en el que seguramente condensó diversas figuras femeninas.
Con el Ars Amatoria (el Arte de amar)fue visto como un elemento abiertamente opuesto a la política imperial y calificado por el propio Augusto como“el arte de cometer adulterios”.

    Las leyes que sobresalían en ese momento eran la Lex Iulia de Adulteriis Coercendis, del 18 a.C., que reprimía el adulterio; la Lex Papia Popaea, que combatía la soltería y favorecía la natalidad.
    Dentro del conjunto de leyes que protegían la institución familiar, existían otras medidas que intervenían más directamente en la vida privada de la pareja, como por ejemplo la que imponía a los maridos ofendidos a actuar severamente contra sus esposas. Además, Augusto estableció el “estatuto privilegiado para los padres de tres hijos” (ius trium liberorum) que implicaba la reducción de impuestos o de gravámenes, la garantía de una carrera política brillante, además de algunos honores especiales y, para las mujeres, en ciertos casos, la exención de la tutelalegal. Pero Augusto no se apoyó únicamente en el orden legislativo, sino que apuntaló dos pilares fundamentales: restauró la religión nacional y se atrajo a algunos de los mejores poetas del momento para que produjeran una literatura que constituyera una propaganda efectiva del régimen.

    A continuación se muestra un fragmento del documental Roma y sus grandes vicios.


Aquí está el documental completo.
Bibliografía:
TY - JOURTI - EL ARTE DE AMAR DE OVIDIO: UNA LECTURA SOCIOCRITICA PY -2001RP - IN FILESP - T2 - Cuadernos de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales - Universidad Nacional de JujuyVL - IS - 16SN - 0327-1471 UR - http://www.www.redalyc.org/articulo.oa?id=18501605ER -